Gatos y su influencia en la salud mental de personas con autismo o TDAH

Un estudio reciente revela que la convivencia con gatos puede impactar la salud mental de personas con autismo y TDAH. Factores como el cuidado del animal y su comportamiento juegan un papel crucial en el bienestar de sus cuidadores.
La relación entre gatos y bienestar mental
La convivencia con gatos no solo proporciona compañía y afecto, sino que también puede influir en la calidad de vida de personas con autismo o TDAH. La investigación reciente indica que ciertos aspectos de este vínculo pueden ser beneficiosos, mientras que otros pueden generar preocupación.
Un estudio publicado en enero de 2026 en Behavioral Sciences analizó a 127 adultos que conviven con gatos, incluidos individuos con autismo y TDAH. Los investigadores encontraron que la percepción de no poder cuidar adecuadamente a un gato, así como la salud y el comportamiento del animal, están relacionados con niveles de ansiedad y depresión en sus cuidadores.
Factores clave en la convivencia
El estudio identificó cuatro aspectos importantes que afectan la salud mental:
- Percepción de cuidado inadecuado: Sentir que no se puede atender correctamente al gato se asoció con mayor depresión y conductas suicidas.
- Comportamiento del gato: La convivencia con un gato que muestra miedo o ansiedad se relacionó con más ansiedad y depresión.
- Salud del gato: Un animal con problemas de salud también está vinculado a mayores niveles de depresión en sus cuidadores.
- Tiempo compartido: Pasar mucho tiempo cerca del gato se asoció con niveles más altos de ansiedad.
Estrategias para mejorar la convivencia
La antrozoóloga Paula Calvo sugiere que automatizar tareas relacionadas con el cuidado del gato, utilizar recordatorios y contar con apoyo de personas de confianza pueden ayudar a reducir la carga emocional. Además, reconocer señales de estrés en los gatos puede facilitar intervenciones adecuadas que mejoren la situación tanto para el animal como para su cuidador.
Aunque estos hallazgos ofrecen información valiosa, es importante destacar que tener un gato no debe considerarse como una solución para el autismo, el TDAH, la ansiedad o la depresión. Las personas con autismo en el estudio presentaron niveles de ansiedad y depresión significativamente más altos que quienes no tienen diagnósticos similares.